lunes 30 de enero de 2017 | 10:40 hs.
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Comercio exterior con medidas desconcertantes

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Según los importadores, no hay cambios en esta gestión, antes los K lo llamaban comercio administrado, ahora entre las SIMI y las Licencias Automáticas y No Automáticas las demoras son iguales o peores, las trabas siguen y se restringe la actividad.

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La gran maraña normativa que abrasa tanto a las exportaciones como a las importaciones Argentinas, sumado a la cantidad de procedimientos burocráticos y operativos que en teoría protegen el comercio internacional puertas adentro, no traen aparejado resultados que permitan ver un horizonte claro o un objetivo real y concreto. En los primeros meses de 2016 se renovaron las expectativas y los empresarios decían que venían tiempos de cambios y mejoras sustanciales para un comercio exterior que en los últimos años de gestión K se endureció de manera extrema.

Diversos funcionarios de esta gestión e incluso el mismo Presidente, dijeron en sus discursos de asunción que es fundamental la integración al mundo y la facilitación del comercio; sin embargo, las constantes y confusas medidas que toman desde las distintas áreas del gobierno, no permiten ver futuro en el comercio exterior Argentino.

Para dar un ejemplo, recientemente se dicto una medida para importar productos textiles y calzado, la misma obliga al importador que negocia esas mercaderías a presentar una Declaración Jurada de Composición de Productos (DJCP), con datos porcentuales de las fibras y materiales constitutivos, sin tener en cuenta el etiquetado de origen que ya trae esa certificación. Esas son medidas llamadas para-arancelarias que ponen en evidencia al gobierno y desconciertan al sector empresario que necesita proyección y previsión para poder invertir.

Un producto que ya viene analizado de origen, con certificaciones internacionales aceptadas en el mundo, en Argentina se debe sin embargo, solicitar que intercedan otros organismos locales para que vuelvan a realizar los mismos ensayos, lo cual encarece los procesos de importación, y así se evidencian las constantes contradicciones entre el claro objetivo de mejorar el intercambio comercial y lo que realmente sucede en la práctica, los despachantes de aduana cada vez deben realizar más tramites y cada vez deben cumplir mas procesos con mayor burocracia, y este contexto sigue aumentando costos a los importadores. Hay muy pocas reformas de fondo. En otras palabras, la famosa Facilitación del Comercio no se ve, muy pocas cosas han cambiado en materia de sentido común y normativas eficientes y armonizadas desde el cambio de gobierno.

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