lunes 30 de enero de 2017 | 10:12 hs.
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Tendremos la relación más cercana de la historia

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Trump puntualizó que cumplirá con su promesa de aplicar el máximo arancel a los productos de aquellas empresas que cierren sus plantas en Estados Unidos para llevarlas al exterior Y prometió que las compañías que levanten fábricas en suelo estadounidense tendrán aprobaciones rápidas.

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Nuestro embajador en Estados Unidos Martin Lousteau, aseguraba días atrás que la relación comercial entre la Argentina y Estados Unidos no sufriría ningún impacto negativo directo. Sin embargo, Donald Trump, con una batería de medidas proteccionistas, suspendió el ingreso de limones argentinos por 60 días.

Es un error analizar la decisión sin el contexto adecuado. Los expertos aseguran que las malas noticias aun no han llegado.

Trump llegó al poder con el objetivo frenar las importaciones que compiten con producciones propias, y no tardo un segundo después de asumir para ratificar todas las medidas comerciales que prometió en campaña.

Para empezar el desguace de la administración de Obama, firmó el decreto de retiro de los Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Como segundo objetivo, y que apunta directamente al proteccionismo, es renegociar el pacto comercial que mantiene con Canadá y México llamado NAFTA.

El flamante presidente de EE. UU pretende anular gran parte de las ventajas arancelarias que tiene para México, país al que hace responsable del cierre de unas 60.000 industrias y la pérdida de casi 5 millones de empleos en los EE.UU.

Bajo amenaza de castigar con grandes incrementos arancelarios, automotrices como Ford y fabricas de electrodomésticos, como Carrier, ya cancelaron sus planes en suelo mexicano y llevaron sus inversiones a territorio estadounidense.

También está en la mira Apple, que estudia la posibilidad de abrir una planta de ensamblado de componentes de iPhone.

El riesgo es que el proteccionismo de Trump tenga mayor impacto del esperado para Argentina.

Trump mantuvo con una conversación telefónica con Macri, en la que aseguró que la relación bilateral iba a ser “la más cercana de la historia”, sin embargo el temor viene de la mano de las medidas que está dejando trascender el presidente de los EE.UU.

Limones

Trump decidió frenar la importación de limones por 60 días, la medida tiene varias lecturas.

Desde el Gobierno, suponen lógica la decisión de revisar el acuerdo, una simple cuestión administrativa propia del cambio de gestión.

Otros, consideran esto como muy preocupante, dado que pone en riesgo una década de trabajo diplomático. Desde la Federación que nuclea el sector cítricos estimaron que la apertura de ese destino abría la posibilidad de exportar unos u$s50 millones anuales. Algunos especialistas suponen que este compás de espera apunta directamente a

renegociar los términos del acuerdo y de seguro las condiciones para exportar serán más duras.

Otros sectores en riesgos, la carne, después de 15 años de prohibiciones y un largo reclamo argentino ante la OMC, logró la apertura del mercado estadounidense. Primero, se estableció un régimen de 20.000 toneladas anuales que podrán ingresar a ese país con aranceles preferenciales.

El SENASA de EE.UU. (FSIS) se comprometió a entregar el papeleo recién en febrero, con un listado de los frigoríficos habilitados para exportar carne.

Nadie cree hoy que ese informe llegue en tiempo y forma. Con lo cual la Argentina deberá volver a la OMC para exigir la apertura de ese mercado, y en tiempos diplomáticos, esto puede llevar meses y meses de negociaciones.

Biodiesel, los proveedores de este derivado de la soja sufren altísimos riesgos, debido a que en la actualidad el 90% de la producción tiene como destinatario a Estados Unidos, en 2016 esta actividad generó más de u$s1.000 millones, y es el sector que más exporta a ese destino.

Otra situación preocupante la viven las economías regionales. Exportadores de arándanos, por ejemplo, que durante el 2016 exportaron más de u$s120 millones y el 65% de esa producción fueron envíos al mercado estadounidense.

Los Productores de té, generaron divisas por más de u$s90 millones el año pasado y mas de la mitad de lo producido se destino a Estados Unidos.

La Miel, un 40 % de los u$s160 millones que se despacharon al exterior, viajaron al país del norte.

La Industria frutícola, depende en un 40% del país del actual presidente Donald Trump, sus exportaciones son cercanas a los u$s300 millones.

Inversiones en riesgo

La mayor preocupación en este sentido, es si las presiones que recibieron automotrices, tecnológicas y los industriales de artículos del hogar, perturbarán los proyectos informados para la Argentina, tal como ocurre hoy con México.

Si bien es prematuro sacar conclusiones, pero es verdad que el triunfo de Trump cambió de manera radical la agenda de cooperación bilateral que prometía abrirse en caso de que los demócratas hubiesen ganado las elecciones. No es un dato menor el tendal de acuerdos firmados que dejó Obama para incrementar las inversiones en Argentina, planes que se pondrían en práctica en 2017 con Hillary Clinton como presidente.

Esto implica, de por sí, un impacto directo a la fluidez de reciprocidad gubernamental para la concreción de proyectos.

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