Una de las economías más cerradas en todo el mundo

Los ratios exportaciones/PBI e importaciones/PBI de Argentina se ubican en los más bajos del planeta. Hay apertura en servicios, no en bienes, lo que genera dificultades en la capacidad de crecer, y recibir inversiones.

Recientes manifestaciones contundentes de sectores sociales (especialmente agrupaciones gremiales que se movilizaron en rechazo a diversas políticas de la actual administración gubernamental) han sostenido que la Argentina está implementando una contundente “apertura de importaciones”. Especialmente se ha criticado la apertura a importaciones de bienes manufacturados o industriales.

Sin embargo, los datos de los últimos años (incluso 2016) muestran que Argentina ha sido y es una de las economías más cerradas del mundo.

Aun considerando los datos de importaciones de 2016 (importaciones que cayeron medidas en dólares aunque crecieron comparadas con el PBI porque este se midió en dólares en cifras menores que el año anterior debido a su contracción y a la devaluación de fines de 2015), la Argentina ha sido es un país extremadamente cerrado en el comercio internacional. Y no puede decirse que esto ha cambiado sustancialmente en 2016, según revela el último informe de la consultora DIN, dirigida por Marcelo Elizondo.

Todo el comercio internacional argentino sufrió un proceso de degradación desde el inicio de la segunda década del corriente siglo. Y debe advertirse que esto resulta serio porque, según muestra la experiencia comparada, el comercio internacional en un sistema de “ida y vuelta” y requiere flujo de bienes emisivo y receptivo para mejorar la performance de las economías.

La historia reciente

Según el Banco Mundial, en 2010 en nuestro país las exportaciones de bienes y servicios representaban 18,8% del PBI (más abajo analizaremos las exportaciones de bienes en manera exclusiva). Y en 2011 equivalieron a 18,3% del PBI.

Pero luego la pérdida de competitividad fue creciendo y en 2012 ya bajaron al 16,2%, y en 2013 cayeron al 14,6% del PBI. En 2014 descendieron aún más, al 14,3% y en 2015 se completó la caída hasta representar solo el 11,1%. Como veremos más abajo, 2016 parece que podría comenzar a modificar esta tendencia pero no ocurre esto aun de modo sustancial.

Este proceso de descenso de las exportaciones acompañó a uno similar en las importaciones. Mientras en 2010 las compras al exterior de bienes y servicios sumadas (según el BM) equivalían a 16% del PBI, y en 2011 se elevaron al 16,7% del PBI, ya en 2012 bajaron a 16,7% del PBI, mientras en 2013 fueron iguales al 14,7% del PBI, en 2014 al 13,9% del PBI, y en 2015 (año de extremos por la artificial contención de importaciones en base a medidas consideradas ilegales por la OMC, como las ya famosas DJAIs) bajaron a solo 11,9% del PBI.

Aún no ha publicado el BM los datos de 2016, pero si se toma en cuenta la medición del PBI medido en dólares en 2016 que efectúa el Fondo Monetario Internacional y las exportaciones de bienes medidas por el INDEC en Argentina, las exportaciones de bienes de Argentina equivalieron en 2016 al 13,18% del PBI. En verdad, las exportaciones crecieron muy levemente pero por efecto de la devaluación, el PBI medido en dólares decreció y la vez en términos absolutos la economía se contrajo, por lo que la comparación de las exportaciones con el PBI varió.

Si se suman las exportaciones de servicios (estimadas) a las de bienes el total da una cifra de exportaciones (de bienes y servicios) equivale al 15.9% del PBI.

Algo parecido ocurre en relación a las importaciones.
Si bien aún el Banco Mundial no ha publicado los datos de 2016, se puede comparar y concluir que equivalen a 12,7% del PBI argentino. Y si sumamos importaciones de bienes y servicios estaremos ante una cifra que equivale (en 2016) a 17% del PBI (las importaciones de servicios han crecido de modo relevante pese a que la crítica mayor es a la supuesta apertura a importaciones de bienes).

Puede decirse que en los últimos años la Argentina había reducido su participación en el comercio mundial de modo alarmante (mientras genera 0,8% del PBI mundial, solo lo hace en 0,4% del comercio mundial) y que en 2016 eso no ha cambiado sustancialmente. Aunque ahora, por efecto de un leve crecimiento de las exportaciones y por una modificación de la base de comparación (el PBI medido en dólares cayó por la devaluación, además de por la contracción real) se ha producido una modesta mejora en el ratio comercio internacional/PBI.

Además, en materia de importaciones no se observa un alza sino un descenso medido en dólares, y pese a esas modificaciones en el modo de comparar importaciones con el PBI, se mantienen bajas las comparaciones interanuales. Aunque hay algunas alzas en algunos rubros en particular las importaciones cayeron.

Que pasó en 2016

En términos absolutos las exportaciones crecieron levemente en 2016 un 1,7% (llegaron a US$ 57.737 millones) lo que implica un leve alza después de no poco tiempo.

Y pese a que se ha criticado la supuesta apertura de las importaciones, es preciso señalar que las importaciones cayeron 6.9% (sumando US$ 55.610 millones). Aunque el principal motivo de ese descenso son los menores precios, dado que las cantidades se elevaron levemente (3,8%), algo similar a la ocurrido en 2015, pero partiendo de un descenso en cantidades de más de 12% que había ocurrido en 2014.

Sin embargo, en materia de exportaciones debe decirse que las dificultades referidas a la competitividad se mantienen, lo que lleva a que permanezca un proceso de reducida participación relativa de Argentina en el comercio mundial que es constante en los últimos años.

La economía argentina continúa aun en 2016 y 2017 siendo una economía cerrada.

Mientras tanto, en materia de importaciones de bienes (proceso distinto del que se ve en las de servicios, que crecen) debe agregarse que en el año pasado, si bien es cierto que decrecieron, en algunos rubros en particular se han elevado (lo que no impidió que el resultado total sea de descenso), como surge de los datos del INDEC de diciembre pasado.

Esto es: no puede decirse que ha “apertura indiscriminada”. No es cierto.

Puede, si, observarse cierta recuperación en algunos pocos rubros (bienes) después de mucho tiempo de cerrazón extrema. Pero en las importaciones de bienes el resultado total es de baja de casi 7%. Y solo crecen medidas en dólares en servicios (algo no expuesto en las críticas a la “apertura”).

Análisis comparativos

Las importaciones están, como se dijo (ante las críticas recientes a la presunta suba en las mismas) en niveles bajos.

A decir verdad, tal como se observa en el cuadro de más abajo, las importaciones en Argentina estuvieron al año pasado en términos absolutos en la cifra más baja desde 2009, y llegaron al tercer menor registro en 10 años.

Por otro lado, debe decirse que como se observa en el otro cuadro (subsiguiente) que se muestra más abajo, si se comparan las importaciones de bienes con el PBI y conforme lo muestra el cuadro, la Argentina tuvo en el último año un ratio algo mayor que en años anteriores, aunque aún menor que el de años como 2014, 2011 y 2010.

El de 2016 fue un ratio que estuvo en niveles similares que en los demás años cercanos, y especialmente menor que en los años de mayor nivel de importaciones desde el regreso de la democracia, que (paradójicamente) fueron los años de inicio del Kirchnerismo, como los de la presidencia de Néstor C. Kirchner y los primeros de la presidencia de Cristina Fernández.

Y como se advirtió más arriba, conforme se observa en el cuadro siguiente, fueron 2006, 2007 y especialmente 2008, los años en los que las importaciones llegaron a niveles que representaron cifras más altas comparadas con el PBI.

Ahora bien, lo relevante es que bajos niveles de importaciones de bienes implican un impedimento para el crecimiento de la economía.

Contrariamente a lo que se supone en las críticas expuestas, dado que la enorme mayoría de lo que Argentina importa son bienes que se utilizan para la producción (como se muestra en el grafico que se exhibe a continuación ?fuente INDEC-), no es que las importaciones deben caer para que la economía crezca sino que, al contrario, si la economía crece las importaciones crecen.

Por eso fue precisamente que en tiempos de crecimiento a “tasas chinas” se vieron más altos niveles de importaciones comparados con el PBI.

Por otro lado, la “importación para la producción” es un fenómeno mundial. Distintos estudios internacionales muestran que el componente importado de la producción en las economías exitosas es mucho más alto que en Argentina.

Según surge de los dos gráficos que se ven a continuación, en el mundo el componente importado oscila el 30% en la inversión y en las propias exportaciones, y están en niveles solo algo inferiores en el consumo.

La Argentina comparada

Aún no están disponibles los datos comparativos que publica el Banco Mundial de todos los países, de 2016. Contamos con los de 2015. Pero pueden hacerse comparaciones de los datos de Argentina de 2016 con los que se cuentan hoy, de lo que ocurre en el mundo, según el BM.

El BM muestra las comparaciones de importaciones con el PBI en alrededor de 150 países y según la entidad, en 2015, Argentina estuvo entre los tres países de menor nivel de importaciones comparadas con el PBI. Lo cual lleva a Argentina a ser uno de los países con menor nivel de comercio en su PBI en el mundo (BM).

Los datos del BM son relevantes porque si se pretende sostener que las importaciones en 2016 crecen de manera desmedida, debe advertirse que (más allá de que no crecieron sino -como se observó- decrecieron casi 7%), la comparación con 2015 muestra que la base de comparación es desmedidamente baja.
Por otro lado, y más allá del dato de los países, es bueno comparar con otros conjuntos para entender que ocurre en mundo.

Como se observa en el cuadro siguiente también tomando de las cifras del BM disponibles, en el mundo las importaciones en promedio llegan a niveles que casi equivalen al 30% del producto.
En América Latina inclusive rondan el 22%. Por ende, aun con el crecimiento nominal en relación al PBI (devaluación) de las importaciones comparadoras con el PBI de 2016 (y lo que surge de la citada contracción del PBI medido en dólares) los niveles de 2016 de Argentina son muy bajos en relación a lo que puede ser considerado como “normalidad”

A su vez, Argentina importa (incluso en 2016 según CEPAL) y como se muestra en el cuadro siguiente, no solo menos bienes que economías más grandes como Brasil o México sino (incluso en materia de importaciones de bienes) menos que Chile, que es una economía más pequeña que la argentina.

Más aún: parece ser que Argentina tiene una dinámica de importaciones de servicios que lleva a más apertura que en la de bienes (es el tercer importador de la región de servicios y el cuarto de bienes) lo que lleva a considerar como curiosa la crítica pública a las importaciones de bienes industriales (que decrecen nominalmente) mientras no se hace consideración pública relativa a las de servicios (que crecen nominalmente).

La cerrazón argentina tiene distintas implicancias. Y como ocurre en estos casos es “de ida y vuelta” (los que menos importan, menos exportan).

En primer lugar esto es efecto de políticas que han desalentado, prohibido en algunos casos, y desincentivado la relación productiva con el mundo.

Pero a la vez (y en un círculo vicioso) es causa de los problemas de competitividad y productividad que han hecho que como reacción a la dificultad las políticas en no pocas ocasiones hayan reaccionado ante esos problemas de productividad atacando sus efectos y aumentando el aislamiento. Y no corrigiendo sus causas.

La desvinculación comercial (de “ida y vuelta”), además, es productiva en general. En el mundo actual, existe un proceso que relaciona la inversión internacional (receptiva y emisiva), el intercambio internacional de conocimiento, la ejecución transfronteriza sistémica y vinculada de prácticas basadas en el capital intelectual, las alianzas entre empresas más allá de los países, la inversión consensuada entre eslabones de cadenas internacionales de producción y comercio y, luego, y como efecto de todo esto, el comercio transfronterizo.
Todo forma parte de un sistema que algunos (como la OMC) llaman cadenas globales de valor (que ya no crecen como hace algunos años pero que siguen siendo la tan matriz del comercio mundial) y que podríamos también llamar “conglomerados activos productivo/comerciales y transfronterizos”.

De modo que los ratios exhibidos por Argentina constituyen una manifestación de un fenómeno que afecta la generación de conocimiento, investigación desarrollo, innovación. Y, a la vez, que desalienta la inversión, tan requerida por las nuevas autoridades económicas argentinas.

Por lo demás, los países más aislados generan peor calidad en la producción de bienes y servicios (por la menor competencia), menor calificación en el empleo (que surge en actividades expuestas al encadenamientos productivo comercial internacional y en ese caso es objeto de mejoras cualitativas constantes), mas volatilidad en los flujos de divisas, menor tasa de inversión (de origen nacional o extranjero), menor acceso a financiamiento internacional, mas debilidad en el acceso a los flujos de conocimiento propios de la formación de capital intelectual productivo, y menor recaudación tributaria (que surge de la mayor actividad que generan los procesos descriptos).

En particular, además puede hacerse referencia a las importaciones y su incidencia en la inversión extranjera. La administración del presidente Macri ha expuesto como un principal objetivo el acceso a inversión extranjera directa (IED). Y es en particular en relación a la recepción e inversión extranjera directa, que lo antes descripto es esencialmente relevante.

Los principales receptores de IED en el mundo son países que ingresan en una de tres posibles categorías: son grandes economías por el tamaño de su mercado o por la dimensión de su PBI, son grandes exportadores o importadores en términos absolutos, o son países con un grado elevado o al menos medio/alto de integración internacional.

Corresponden por ejemplo a las primeras dos categorías EEUU o China (ingresan en la primera y la segunda) o Brasil (ingresa en la primera); y a la tercera Malasia, México o Sudáfrica. Por supuesto que no pocos países responden a dos o aun las tres cualidades.

Como se ve, se trata de países de gran dimensión con grandes mercados locales o con comercio exterior de gran dimensión en términos absolutos, o con gran incidencia del comercio exterior en términos relativos.
Así, considerando el comercio de manufacturas mundial, mientas EEUU es el 2do principal exportador del mundo y el principal importador, y China es el principal exportador y el segundo mayor importador, Alemania es el tercer exportador e importador del mundo, Japón el 4to exportador e importador mundial, Holanda es el 5to exportador y el 8vo importador del mundo y Alemania es el 3er exportador y 3er importador del mundo.

Por su parte, Francia es el 8vo exportador y el 6to importador mundial, Corea del Sur el 6to exportador y el 9no exportador mundial, el Reino Unido el 9no exportador y le 5to importador, Hong Kong el 7mo exportador e importador mundial, Italia es el 10mo exportador y 11vo importador del mundo, y Canadá el 11mo exportador y le 10mo importador mundial.

Y por otro lado, de entre los que no son los principales en términos absolutos, puede observarse que tiene en sus economías una gran incidencia relativa al PBI el comercio internacional.

En Australia las exportaciones equivalen al 20% de su PBI, en Turquía al 28%, en Chile al 30%, en México el 35%, en Suiza el 63%, en Irlanda el 121%, en Singapur el 176%, en Hong Kong el 201%, en Luxemburgo el 213%, India 23%.

Canadá tiene exportaciones que representan 31% de su PBI, Bélgica tiene exportaciones que equivalen al 84% de su PBI, y Turquía tiene exportaciones que representan 28% de su PBI.

Finalmente dentro de esta elite de receptores de IED se encuentra Brasil, el 25vo exportador e importador mundial, pero que tiene exportaciones que representan solo el 13% de su PBI. Se trata del único caso que no está entre los mejores exportadores en términos absolutos y tiene una baja participación del comercio internacional en su PBI, pero tiene un elemento que explica su condición; es la séptima economía mundial por la dimensión de su PBI y su mercado de 200 millones de consumidores (que se expande 50% si se considera sus socios del Mercosur) le permiten explicar su circunstancia

Por ende, debe decirse que Argentina deberá prever cumplir con alguna condición de las antes citadas, y al no ser una de las 20 principales economías mundiales por su dimensión, ni estar entre los principales países exportadores/importadores del mundo, tendrá que prever incrementar su ratio de comercio internacional comparado con el PBI para ingresar en la lista de principales beneficiarios del flujo de IED.

Y en general, sostenerse que se deberá avanzar no ya solo en la mayor vinculación comercial (de doble vía) con el mundo sino en un relacionamiento virtuoso creciente en materia de inversión, producción, alianzas entre empresas, aseos a conocimiento productivo, y comercio transfronterizo, posterior para lograr las mejoras cualitativas y cuantitativas económicas que se esperan.

Autor: Marcelo Elizondo
Fuente: mercado.com.ar

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