Importaciones, golpe duro a la industria del calzado

Al tener que afrontar altos salarios y elevadas cargas impositivas, el producto nacional queda fuera de precio para competir con importados.

Las provincias productoras de calzado son Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y en menor medida, Catamarca y La Rioja. Córdoba aporta el 22% de los pares que se elaboran en el país y cuenta con 250 fábricas; el 95% de ellas, Pymes; es decir que tienen poca espalda para afrontar la crisis. No obstante, por el momento no hay cierres de plantas ni despidos, pero sí suspensiones y vacaciones anticipadas. En Buenos Aires, dado que hay más industrias, sí se han dado casos de cierre.

“En Córdoba, la situación está bastante difícil; comenzamos la producción de la temporada primavera-verano y hasta ahora vamos mal. La producción no ha despegado como para prever un buen verano, pero veremos un poco más adelante”, sostiene Miguel Hames, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado de Córdoba.

Según la gacetilla de la Federación Argentina de la Industria del Calzado y Afines (FICA), confeccionada en febrero pasado, en el año 2015 se producían 125 millones de pares en todo el país. En 2016 se fabricaron 111 millones, lo que representa un decrecimiento del 11,2%. Varios son los factores que contribuyen para que la situación que atraviesa esta industria sea considerada crítica. Hames explica que “nos encontramos con que el consumo interno ha caído un 35% en relación al anteaño pasado, nos han aumentado los insumos por la inflación, tenemos altas cargas impositivas, se experimentan compras a países limítrofes -sobre todo a Chile y Paraguay- y además del contrabando, la importación de calzado ha crecido de manera alarmante”.

Hasta el año 2015, el gobierno nacional había establecido un cupo de importación de 24 millones de pares, contando entre Brasil y Oriente. De ese número, 14 millones provenían del país limítrofe. Tras el cambio de gestión, las Cámaras del Calzado han mantenido numerosas reuniones con la Secretaría de Comercio para intentar mantener el cupo; sin embargo éste ha sido superado en 2016 en un 22%y en los primeros dos meses de este año las importaciones han crecido un 62%.

El ingreso de productos del exterior suele darse en verano, porque la temporada es más larga. El calzado proviene principalmente de Brasil y de Oriente, sobre todo de China, Taiwán e Indonesia.

El producto que viene de Oriente tiene un valor referencial de 13.5 dólares. Cualquier calzado que ingrese por debajo de ese precio tiene que completar el importe y de ahí pagar el 35%. Brasil no tiene valor referencial. Puede importar al precio que sea. Y eso provoca un perjuicio mayúsculo.

El problema es aún mayor si se tiene en cuenta que, además del producto terminado ingresan las partes para ensamblar. “Dentro de lo que es importado, las partes no se computan como calzado, se importan como materia prima. Eso siempre fue así pero hoy se facilitó más porque antes no se podía traer el kit; ahora está permitido y sólo paga el arancel del 35%. Antes, el que quería ensamblar traía por un lado la capellada, por otro lado los fondos, era algo prohibitivo pero había gente que lo manejaba. En este momento entra el kit, se abona el arancel pero no tiene valor referencial”, manifiesta Hames.

Ante el panorama actual, la reacción de las empresas cordobesas es mermar la producción, aunque hay algunos casos aislados de fábricas que han reducido abruptamente el personal y se han dedicado de lleno a importar. El ejemplo más emblemático se encuentra fuera de la provincia. Se trata de Puma que cerró tres plantas y ahora sólo importa.

En contrapartida, Argentina casi no exporta calzado .El retraso cambiario dificulta la exportación. Lo que se produce en el país va dirigido al mercado interno y sólo se vende al exterior el 0.7%. El porcentaje también se ha reducido con respecto a 2015, cuando lo que se exportaba rondaba entre el 1.5 y el 2%.

Consultado sobre qué medidas toman las Cámaras del Calzado para poner freno a esta lluvia de importaciones, Miguel Hames responde que se siguen haciendo reuniones con el ministro Cabrera, reclamando para que se mantenga el cupo acordado. “Hasta ahora todas son promesas, creo que este gobierno tiene una postura de apertura pero lamentablemente nuestra industria con los costos que maneja, sobre todo por los altos impuestos que se pagan en Argentina, no puede competir con países que están subvencionados, menos con Oriente. Es un tema difícil porque el Estado tiene mucho déficit y si no recauda no sobrevive… pero también tiene que aceptar que a menor actividad menos recaudación. Entonces cuanto menos se produzca en el país, más van a tener que aumentar los impuestos para paliar el déficit y creo que ya hemos tocado el techo. Por otra parte, el gobierno considera que hay que ir readecuando las industrias. Pero si hacemos calzado no podemos hacer chupetines”, explica.

De la mano de lo expuesto por Hames, la gacetilla de FICA informa que los representantes empresarios presentaron al gobierno nacional un plan de mejora de la competitividad que consiste en incorporar a los productos mayor valor agregado; especialización productiva, inserción internacional, fortalecimiento de la cadena de valor y mejores prácticas productivas.

Autor: Valeria Margosian
Fuente: Redacción

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