El jueguete argentino mantiene a raya a los chinos

Entrevista al Pte. de Mar-Plast, referente del rubro en el interior del país. La industria del juguete está atravesando un buen momento.

Alberto Stekelberg se define como uno de los únicos fabricantes de juguetes fuera de Buenos Aires. Explica que no hay cifras oficiales para saber qué porcentaje de la producción nacional aporta Córdoba y que el único organismo que nuclea a esta rama de la industria es la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que opera a nivel nacional.

El empresario manifiesta que la producción se mantiene dentro de los parámetros esperados. “La industria no está parada y venimos muy parecidos al año pasado; estimo que un 5% por debajo. Lo que más nos preocupa es la facturación; los gastos son altos y si no te acompaña la cantidad de unidades de venta, se hace difícil mantener la estructura”, sostiene.

La producción de unidades y la venta de las mismas no van de la mano necesariamente. El entrevistado declara que se arranca la temporada con una cantidad determinada de artículos pero que luego van surgiendo pedidos especiales, que se suman a los juguetes que van a los comercios.

En cuanto a la venta, afirma que “comparando con el año pasado, debemos estar entre 5 y 8 puntos por debajo de la inflación. Si la inflación es del 25% anual, este año vendimos un 15 o 18 % más respecto a 2016. Y esto se debe a que el consumo interno ha caído un 10%. Lo ideal sería vender más, pero para eso la gente debería tener un mayor poder adquisitivo.”

Consultado sobre cómo influyen las importaciones en este rubro, Stekelberg comenta que el gobierno nacional continúa la política de la gestión anterior en materia de cupos. Solamente se ha incrementado el ingreso de productos extranjeros en un 10%.

De la totalidad de juguetes que se venden en nuestro país, la mitad son de industria nacional y la otra mitad importados. Del 100% de los juegues comercializados, un 20% son productos licenciados, es decir, aquellos que corresponden a marcas internacionales. Algunos de ellos son fabricados en Argentina y se paga licencia y otros ingresan directamente como importados.

Los artículos que se importan, provienen casi exclusivamente de China, y solamente cerca del 1% desde Brasil.

“Los chinos tienen el 85% del mercado del juguete y competir con ellos es imposible en precio”, sostuvo el empresario. Por eso es fundamental la gestión gubernamental para mantener el cupo de importaciones y las barreras arancelarias.

Por otra parte, aclara que “contamos con la ventaja de que el gobierno redujo mucho el contrabando. Anteriormente estaba muy liberado y eso hacía que fuera muy difícil competir con la mercadería importada. Al desmantelar el comercio ilegal, hay más posibilidades para los que producimos en el país o para los que importamos por derecha”.

Los fabricantes argentinos logran muy buenos productos. Y muchos de ellos se ubican en los estándares N° 1 de calidad, quedando entre los mejores, junto con los de industria francesa italiana y española. “El juguete argentino no tiene nada que envidiarle al importado; de hecho en Mar- Plast hacemos productos que tienen un brillo espectacular –a mayor brillo del plástico, mayor calidad- y competimos con los europeos. En nuestro caso, fabricamos todo lo que podemos; tenemos 350 artículos de manufactura propia e importamos lo que nos dejan y lo que no podemos fabricar: sobre todo tecnología, es decir, luces, sonido, radiocontrol, mecanismos complicados, porque no tenemos desarrollo tecnológico para eso”, explica el dueño de la empresa.

Con respecto a las exportaciones, Stekelberg manifiesta que en la actualidad nuestro país no exporta juguetes y cuenta que luego de la devaluación en 2001 y con el mercado interno tan caído, Argentina salió al mundo a colocar sus productos, dado que tenía la ventaja competitiva que le daba el costo alto del dólar. “Comenzamos a participar en ferias internacionales y nuestra empresa llegó a exportar a 14 países en 2003. Luego el dólar empezó a bajar hasta quedar congelado, subieron los costos internos y perdimos competitividad, llegando a exportar muy poco en 2006”, agrega.

Los fabricantes argentinos a la hora de exportar se encuentran con que sus artículos salen 40% más caros que los chinos. Y esta situación está íntimamente ligada con el valor del dólar. “Este dólar que tenemos está tan bajo que no nos conviene para exportar. Todo aumentó el 250% en tres años; el dólar sólo el 50%. Para ser competitivos tendríamos que tener un dólar cercano a 25 pesos”, reflexiona el empresario y agrega “excepcionalmente se exporta algo a Chile o a Uruguay”.

Otro inconveniente para exportar es el precio de los fletes. “Tenemos muy poco tráfico desde Argentina hacia el resto del mundo. Los fletes con carísimos. Llevar un contenedor de Córdoba a Buenos Aires cuesta lo mismo que un flete de Hong Kong a Buenos Aires”, explica Stekelberg.

Las perspectivas para este rubro de la industria para lo que resta del año son buenas. La intención es seguir utilizando materias primas de calidad y aportando diseño de vanguardia. En octubre se lleva a cabo la 50° Feria del Juguete, Juego, Navidad y Cotillón, en donde se exhiben los productos y se concretan acuerdos comerciales, mayormente en el mercado interno. “Estaremos presente en Buenos Aires, preparándonos para Navidad”, concluye el entrevistado.

Autor: Valeria Margosian
Fuente: Redacción

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