Importaciones: Fuerte salto y un llamado de atención


Son dos movimientos intensos y que definen el momento político-económico a dos semanas de la elección legislativa que puede marcar las condiciones para los dos últimos años del gobierno de Mauricio Macri y más aún: fiesta financiera y salto de las importaciones.

El primero se puede resumir en que el bono a 100 años que emitió el Gobierno se ubicó, junto con algunas acciones de empresas privadas, en el motor de suba de los títulos argentinos enancado en la idea de que el 22 de octubre el Gobierno sale fortalecido y con condiciones políticas para encarar reformas de fondo.

La entrada de dólares destinada a activos argentinos se reflejó también en que la Bolsa sigue teniendo récords de subida de la mano de la tendencia de los inversores que creen que el financiamiento externo para la Argentina seguirá siendo fluido y que las posibilidades de endeudamiento están lejos de terminar. El tema lo analizan con detalle en esta edición del Económico los economistas Federico Furiase y Martín Vauthier.

Hoy son más las voces dentro del Gobierno que prevén una larga vida para el “gradualismo” oficial basado en conseguir crédito afuera para cubrir el déficit fiscal, por lo menos, por los próximos dos años.

La entrada de dólares implica en algún caso aumentar el endeudamiento pero en un todo contribuir a lo que es un resultado palpable: el aumento del déficit en lo que se denomina la cuenta corriente del balance de pagos. En otras palabras, los argentinos gastamos más de lo que producimos y lo pagamos consiguiendo plata en el exterior.

Una porción de ese resultado lo explica el salto de las importaciones y el estancamiento de las exportaciones.

El déficit entre lo que se exporta e importa llegó a US$4.500 millones en el período enero-agosto y eso implica un salto de US$ 6.200 millones con relación al año anterior.

El aumento es muy fuerte y si bien se explica en parte por las importaciones de bienes de capitales destinadas al fortalecer inversiones, otra parte responde a la compra de bienes destinados al consumo.

El repunte de la venta de autos, motos o electrodomésticos encierra un aumento fuerte de componentes y bienes finales importados.

Una foto de esa realidad es el comercio con el principal socio de la Argentina, Brasil: en septiembre las compras al país vecino subieron 25,9% mientras que las ventas lo hicieron en sólo 4,6%. Los autos fueron determinantes.

Los argentinos con memoria conocen que los esquemas capital externo e importaciones intensivos terminan mal si se prolongan demasiado. En este caso, además, el cuidado debería ser mayor teniendo en cuenta que en los últimos meses las condiciones de financiamiento externo para los países emergentes resultan muy favorables y eso suele durar poco.

Fuerte ingreso de capitales e importaciones (las de indumentaria están bajo fuego por China, Chile y Miami) y con impacto en las inversiones financieras y productivas.

A dos semanas de las elecciones, el mercado financiero ya descontó que al Gobierno le irá bien y el mundo productivo se reacomoda esperando definiciones sobre cómo será el “gradualismo” para el cambio del sector industrial.

Autor: Daniel Fernández Canedo
Fuente: Clarín.com

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