Importación liberada, aunque con restricciones

Argentina da luz verde al libre comercio. Sin embargo, productos argentinos son presa de la poca competitividad. Mejorar los costos internos, el permanente desafío.

Hablar de cupos en materia de importación en la Argentina es, en principio incorrecto y definitivamente fuera de la ley, ya que los topes están prohibidos de acuerdo a todas las legislaciones internacionales a las que nuestro país adhiere. Argentina es un país de libre comercio. No obstante, la Secretaría de Comercio puede regularlo, de algún modo. Para ello, instrumenta las licencias automáticas, que son aquellas mercancías que no requieren autorización de dicho organismo para ingresar al país, y las licencias no automáticas, que son aquellas que sí requieren aprobación.

Gabriel Marengo, miembro de la comisión directiva del Centro de Despachantes de Aduana, filial Córdoba manifiesta que lo que hace la Secretaría de Comercio es revisar, de acuerdo a sus estadísticas, si algunos productos ingresan en demasía y entonces puede no autorizar las licencias no automáticas, como forma de regular el comercio. “Hoy vemos que se están autorizando en todos los rubros. No hay cupos. El país no puede prohibir que ingrese la mercaderías porque va en contra de todos los tratados internacionales”.

El entrevistado explica que la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), necesaria anteriormente para poder traer mercadería del exterior fue reemplazada por el sistema integral de monitoreo de importación (SIMI). Sobre ese SIMI actúa la Secretaría determinando productos que son licencias automáticas y productos que no. “Lo que hemos notado es que la DJAI no se autorizaba y tenías que ir a la Secretaría a presentar un montón de cosas; hoy las que son no automáticas, presentando una nota se autorizan. Pero si, sigue habiendo algún control”, aclara.

Como en todas las gestiones, las políticas económicas implementadas favorecen a algunos sectores productivos y perjudican a otros. Dentro de los que sienten más el impacto de la importación se encuentran los zapateros, jugueteros y textiles, entre otros. Quienes sienten el alivio son aquellos que encontraban grandes dificultades para producir porque no ingresaban materias primas. Tal es el caso del papel que se utiliza para hacer bolsas, moldes y pirotines.

Al respecto, Marengo revela que hay rubros que están en contra de estas medidas más flexibles, pero también hay otros que trabajan más libremente. Para efectuar un juicio de valor hay que tener en cuenta el lado desde donde se mira y ejemplifica: “Un fabricante que antes no tenía competencia de productos importados, vendía su mercadería 10 veces más cara de lo que un consumidor podía conseguirla en el exterior; ese productor tenía un monopolio de mercado. Hoy eso se acabó. El fabricante deberá mejorar su costo, invertir en bienes de capital, modernizarse y producir más calidad. No obstante, hay que reconocer que nuestros impuestos y costos laborales son altos. Pero la manera de ayudarlos es beneficiándolos con medidas impositivas para que logren productos más competitivos. No pasa por poner cupos”.

En la actualidad Argentina cuenta con un déficit comercial. Pero el despachante de aduana explica que no se debe a una invasión de pequeños productos importados. “Hay que analizar por qué estamos en rojo; se está importado mucha maquinaria, bienes de capital y se ha regularizado todo lo que antes entraba de manera informal. Hoy está todo documentado y clarificado. Los números que se muestran son los reales. Antes manteníamos una balanza comercial positiva con algunas trampas para que diera positiva”, manifiesta.

Las exportaciones no han aumentado. Siguen en baja a pesar que de que se han eliminado los derechos a la exportación y hay medidas para estimularlas, como Exporta Fácil, para canalizar las ventas vía Courier. Lo que impide exportar no son las medidas arancelarias sino el costo país, que es muy alto. “Necesitamos modernización, que ingresen bienes de capital para poder producir en escala con menores costos. Los productos argentinos no tienen precios competitivos que permitan colocarlos en el exterior “, sostiene el entrevistado.

El Gobierno Nacional firmó la facilitación del comercio, que busca que la mercadería fluya tanto para ingresar como para salir libremente y con menos pasos burocráticos. “Hoy se opera más distendidamente. Para mí es un cambio favorable. Y como en todo cambio, hay gente que gana y gente que pierde. Hay que readaptarse a los cambios para poder seguir siendo competitivos”, concluye Gabriel Marengo.

Autor: Valeria Margosian
Fuente: Revista Container Nº 145

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