Actividad económica

Afortunadamente las cifras del comercio mundial de 2017 indicaron un cambio de tendencia favorable con respecto a los posteriores a la crisis financiera y crecieron tanto en volumen como en valor; volviendo a ser, tras mucho tiempo, nuevamente un motor para la actividad económica, que simultáneamente arrojó números de PBI positivos para prácticamente la totalidad de países desarrollados y emergentes.

Inclusive América del Sur que venia muy castigada en crecimiento y comercio, habiendo perdido participación relativa en ambos sentidos, tuvo un salto importante aumentando sus exportaciones un 13 %, por supuesto con un impulso dado por la mejora de los precios de algunos commodities, pero también por un mayor volumen de compras traccionado por China, Estados Unidos, Europa e inclusive los países de la propia región
En este sentido, por su peso relativo, Brasil con un 17,5 % de aumento en valor de sus exportaciones – 7 % en volumen, 10 % en precios – modificó para la región, varios años de caídas consecutivas, destacándose cada vez más el papel de China por el lado de la demanda de productos en la región . También crecieron sus importaciones, 9,6 %, siendo su saldo comercial en bienes favorable en unos 67 MM U$S
También tuvieron números muy promisorios Chile, Colombia y Perú este último un caso para analizar más en detalle, porque comienza a tener un peso interesante
En el caso de la Argentina, es como si lo que estamos diciendo del comercio mundial y de la región no hubiera pasado, nuestro país siguió con exportaciones deprimidas, no tuvo prácticamente diferencias importantes de valor, leve baja en volumen y una casi imperceptible mejora en precios. Tuvo por supuesto un fuerte rojo comercial, que ciertos análisis simplistas lo centran en el déficit comercial con el Brasil, sin evaluar los acumulados con China, Estados Unidos, Méjico y la Unión Europea.
El déficit con Brasil es atribuido a la crisis de ese país, el desbalance en el comercio bilateral automotriz, y la retracción en sus importaciones. Algunos números obligan a un análisis más exhaustivo
– La Argentina se achica cada vez como proveedor brasileño, actualmente representa el 6,3 %, llegó a ser el 11 % hacia finales de la década del 90 del siglo pasado. Dicho en otras palabras: Brasil no se achicó en sus importaciones, sí nuestro país es un proveedor menor que antes

– En 2017, Brasil importó unos 13 MM U$S más que en 2016, la Argentina le aportó unos 360 M U$S adicionales, alrededor del 3 % del agregado y por lo tanto sigue perdiendo participación como proveedor
– China y Chile son dos de los proveedores que han crecido a expensas de la Argentina. Los problemas de competitividad, hacen perder mercados aún en los países limítrofes
– La esperada mayor actividad de Brasil, implicaría una mejor balanza comercial con ese país en 2018, especialmente por el saldo bilateral automotriz; sin embargo, no deberían esperarse grandes cambios porque mayor ensamble de autos traslada el déficit de autos terminados, a más autopartes importadas sin modificar en esencia el cuadro, a lo sumo se alteran los orígenes de las importaciones
Lo más probable para el 2018, es que déficit comercial en bienes se mantenga o aumente, el de servicios ya está prácticamente definido dado el crecimiento espectacular de turismo emisivo, imposible de contrarrestar a pesar del muy buen desempeño dado por la exportación de los servicios basados en el conocimiento.
Resumiendo: Los números no engañan, tenemos un severo problema de competitividad, acompañado de atraso cambiario, y por lo tanto no es casual que cuando al resto de los países emergentes les va mejor en sus exportaciones, nosotros continuemos igual o peor. Ánimo no es la primera vez que nos pasa, pero cuidado hay que mejorar el cuadro más rápido porque el nivel de endeudamiento puede transformarse en insostenible, dada su curva creciente.

Fuente Redacción

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