La OMC llama a despolitizar las relaciones comerciales y alerta sobre los riesgos del proteccionismo

El director general de la OMC llama la atención sobre la escalada de la tensión comercial y los riesgos que implica para el sistema multilateral. (Fadeeac).

El director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC) Roberto Azevêdo, ha formulado un llamado urgente evitar que se prolongue la actual situación de tensión entre las potencias económicas mundiales por conflictos comerciales y advierte que pueden llevará a una situación incontrolable.

Azevêdo ha dirigido su mensaje a los líderes mundiales, en especial a los presidentes de EEUU y China, urgiendo a que “despolitice al máximo” el pleito y que las diferencias se resuelvan por la vía del diálogo y la negociación.

Para el director general de la OMC “lo último que necesita la economía es un ciclo de retorsiones”, que ponga en peligro el proceso de recuperación que vive la economía mundial y advierte sobre los riesgos de una escalada en las guerras comerciales que pueden llevar a una situación “incontrolable”.

La OMC considera que la expansión de medidas proteccionistas puede poner un freno e incluso postergar el crecimiento que se observa en el comercio mundial, cuyas previsiones auguraban un 4,4% en volumen para el 2018 y 4% en 2019. La recuperación permitió desde el 4,7% del 2017, un ciclo por encima del promedio del 3% de los años anteriores y traccionado por diversos países y no tan solo por China como sucedió después de la crisis.

Diagnóstico que comparte la Directora del FMI, Christine Lagarde, quien sostiene que la buena marcha del comercio internacional es “vital para mantener el crecimiento y la recuperación económica”.

Tras las disposiciones de EEUU imponiendo aranceles a importaciones chinas por valor de 150.000 millones de dólares y la respuesta de China, asegurando que responderá con medidas equivalentes, Azevedo, salió a instar a los gobiernos a que actúen “con moderación” e insistió en que “la mejor manera de abordar los acuciantes problemas comerciales con que se enfrentan los miembros de la OMC es mediante una acción colectiva”.

La pretensión del Director general de la OMC de llevar a EEUU a la mesa de su organización es dificultosa ya que Donald Trump reiteradamente ha hecho saber que no tiene la menor simpatía por el organismo, a quien considera –en uno de sus lloriqueos habituales– que ha sido “injusto” con su país mientras otorgaba “ventajas tremendas” a China.

En uno de sus habituales tuits, el 6 de abril pasado escribía: “China, que es una gran potencia económica, es considerada una nación en desarrollo dentro de la Organización Mundial del Comercio. Por lo tanto, obtienen tremendos beneficios y ventajas, especialmente en los Estados Unidos. ¿Alguien piensa que esto es justo? Estábamos mal representados. La OMC es injusta con EEUU”.

Ya durante su campaña, Trump amenazó con retirar a su país de la OMC. Roberto Azevêdo, sostuvo a principios de este año, que si EEUU u otros países emprendieran un camino tan unilateral, se arriesgarían a repetir momentos peligrosos de la historia económica: “El sistema multilateral de comercio es más fuerte de lo que era antes y, francamente, más necesario que nunca. Y aunque ciertamente podemos tratar de mejorarlo, todavía no he escuchado una alternativa creíble a ese sistema en particular”.

Y aclaraba que “sin eso, creo que estaríamos en un mundo definitivamente gobernado por acciones unilaterales, que es básicamente un eufemismo de las ‘guerras comerciales’. Y creo que todos, sin excepción, estaríamos peor de lo que estamos ahora”.

Lo que no preveía Azevêdo es que eso es lo que Trump y sus funcionarios buscaban: llevar a EEUU por un camino de “unilateralismo más eficiente y firme”, es decir a un estado de “guerra comercial” como lo han logrado.

La OMC es, para Trump, en buena medida, la responsable del déficit u$s 566.000 millones que sufre su balanza comercial.

Sin embargo, llama la atención que las medidas anunciadas siempre tuvieron un plazo para su aplicación, como si con ello abrieran una puerta a la negociación. Declaraciones de la última semana por parte del presidente de EEUU como de su homólogo chino, generaron una distensión y abrieron la esperanza de una posible negociación.

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