Carnes argentinas: Luces y Sombras del Repunte Exportador

Carnes argentinas: Luces y Sombras del Repunte Exportador

Por Carlos Petroli / Alimentos de Córdoba

La crisis de la industria frigorífica se llevó consigo unas 20 plantas exportadoras. La reactivación de las exportaciones de carne abre un escenario promisorio, pero con muchos deberes para la cadena ganadera.

Desde principios de la década, la crisis de la industria frigorífica se deglutió unas 20 plantas exportadoras; de las 52 que había funcionando previamente hoy hay una 30 que están comprando hacienda para integrar consumo y exportación.

En cada caso, las provincias de Santa Fe y Córdoba pasaron de 12 a ocho y de cuatro a una planta con este perfil y la de Buenos Aires también registró una sangría importante, pasó de 25 a 12 plantas. En Santa Fe hay pocas plantas pero que faenan mucho; por caso, la de Villa Gobernador Galvez, que pasó de 25 mil a 34 mil cabezas mensuales.

Las cuatro plantas exportadoras que llegó a tener Córdoba faenaban entre 26 mil y 33 mil cabezas mensuales, y ahora la que queda en pie está en 13 mil cabezas.

Estos fueron algunos de los datos que pusieron sobre la mesa Federico Santángelo y Fernando Gil, de la consultora Agroideas, durante la última edición de las “Charlas Granaderas” (granos+carnes), que organizó Afic en la Bolsa de Cereales de Córdoba.
“El hecho de que tengamos menos capacidad de la industria para faenar puede constituirse en una limitante para que crezcan más las exportaciones en el futuro”, dijeron los especialistas.

En los primeros siete meses de este año, se faenaron 2,75 millones de cabezas, con un aumento del ocho por ciento que fue absorbido por la exportación. En agosto se embarcaron 52 mil toneladas (equivalentes res con hueso), un récord mensual para los últimos años. La facturación de estos meses se ubicó en los 1.200 millones de dólares, por encima de todas las divisas obtenidas en 2017 por este concepto.

En el total del año, las exportaciones de carne bovina se ubicarían en 400.000-450.000 toneladas y entre los destinos (amén de que China succiona el 70 por ciento de las colocaciones desde el Mercosur) aparece Rusia como un nuevo jugador para la Argentina, en términos de volumen, aunque no tanto en valor.

Tractor de los precios

“No es un año fácil por los aspectos macroeconómicos y los cambos rápidos que se dieron en este plano; pero sí es buena y necesaria la exportación; el tipo de cambio la favorece, para que la mayor faena, la mayor producción de carne no deprima los precios. La exportación absorbe esa mayor producción de carne, esto permite que los precios se sostengan y por lo tanto la producción siga siendo rentable y se pueda pensar en crecer”, sostuvo Gil.

Por su lado, Santángelo fue consultado por la comparación y el posicionamiento de la Argentina respecto de otros orígenes exportadores, como India, Brasil, Australia y los Estados Unidos.

Recordó que en 2005 la Argentina llegó a ubicarse como tercer exportador mundial de carne bovina; después, con las intervenciones cayó abajo del décimo puesto, al duodécimo o décimo tercero. “Hoy volvimos dentro de los 10 primeros, pero estamos lejos de los primeros. Argentina va a exportar 400 mil, 450 mil toneladas, que son valores de hace 10 años; le va a faltar para llegar a las 700 mil. Brasil está en dos millones de toneladas, India en 1,8 millones, Australia en 1,6 millones, todos están arriba del millón y pico de toneladas. Argentina está lejos todavía de eso y le va a costar llegar hasta que no aumente más la producción”, analizó Santángelo.

Competencia agrícola

-¿Cómo tendencia, hay que ponerle fichas a esta cadena si se hacen bien los deberes, en distintos órdenes, tranqueras adentro y en la industria?
-Sí; hacer las cosas bien tranqueras adentro es relevante porque el productor en términos promedio es muy ineficiente, con una tasa de destete de 60 por ciento. Hay mucho trecho para crecer; hay productores muy eficientes, que cada 100 vacas sacan 85 terneros, pero el promedio nacional es 60. Hay bastante para mejorar. Si Argentina mejora mucho en el segmento de producción, tiene un largo camino para recorrer pero, lamentablemente, estos indicadores ya llevan 50 años. Entonces es poco probable que mejoren en el corto plazo, contestó Santángelo.
-¿Tras la megadevaluación se complica obtener campos para recría en razón de la competencia que plantea el negocio agrícola?
-Así es. Hoy aquel campo con posibilidad de competir desde la agricultura, vuelve a la agricultura, aunque esta actividad sea más riesgosa. Son más márgenes, con más riesgo climático. La ganadería tiene menos margen, pero es más estable. Depende de qué empresa quiera jugarse. Pero vemos que los campos que podrían ser de recría vuelven a la agricultura; es más fácil hacer agricultura que una ganadería eficiente.

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