¿Qué tan fácil es facilitar el comercio internacional en la Argentina?

¿Qué tan fácil es facilitar el comercio internacional en la Argentina?

El Acuerdo de facilitación de comercio es, en sencillas palabras, un convenio internacional mediante el cual nuestro país se comprometió a simplificar diversos aspectos vinculados con las operaciones de comercio internacional, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Se trata del primer acuerdo de carácter multilateral promovido por la OMC en 21 años; el mundo rápidamente ha elogiado la iniciativa, porque procura reducir el número de trámites previos y eficientizar los procedimientos en aras de que las transacciones comerciales internacionales sean más veloces, simplificando requisitos y formalidades que en comercio exterior dilatan y por lo tanto encarecen los negocios.

En honor a la brevedad, podríamos arriesgarnos y acotar los aspectos que regula el acuerdo a: 1) Tener reglas claras, 2) Practicar un comercio justo y por último, 3) Simplificar gestiones aduaneras, implementando entre otras, medidas de cooperación efectiva entre las autoridades y los operadores.

En el más optimista de los escenarios, todo ello podría significar una reducción promedio del 14,3 % de los costos de comercio global. Entre otras ventajas, se presume que el Acuerdo de Facilitación de Comercio reducirá más de un día el plazo para importar y dos días para exportar, además reduciría un 47% el tiempo necesario para importar y 91 % el de exportar.

Si bien la ratificación se llevó a cabo a comienzos de este año, no lo ponemos en jaque por ser  novedad la suscripción del mismo por parte de nuestro país, sino en atención a que resulta más que interesante dedicar un momento a reflexionar sobre el fondo de las cuestiones que el acuerdo plantea.

Parece un tanto pretencioso confiar en que la sola incorporación del acuerdo a nuestro plexo normativo, bastará para ver cambios concretos en la cotidianeidad de nuestras operaciones. Tal vez fuese una postura un tanto pesimista, sin embargo, la experiencia diaria de quien se desenvuelve en gestiones vinculadas al comercio exterior, conoce de primera fuente que la burocracia, las demoras y la complejidad están a la orden del día.

 

Claro que este panorama puede revertirse, y, por supuesto que al llevarse a cabo, todos seremos directos beneficiarios y celebraremos un avance que no beneficiaría a ningún sector en particular, sino a todos los operadores involucrados e indirectamente, se facilitarían todas las operaciones económicas dentro del vasto territorio nacional.

Ahora entenderán la intencionalidad del título. Con una mirada crítica, aquí y ahora, realmente cuan sencillo es llevar adelante una especie de mecanismo que de la noche a la mañana facilite el comercio?

Es que según la RAE, fácil es aquello que no requiere gran esfuerzo, habilidad o capacidad; sin embargo sabemos que el proceso para efectuar transacciones comerciales internacionales requiere obligatoriamente la intervención de profesionales con conocimientos específicos así como de técnicos idóneos (el caso ejemplar es el del despachante de aduana).

Entonces, si pretendemos facilitar el comercio y así lo vociferamos frente a la comunidad internacional; porque las dificultades son una constante en las operaciones argentinas?

Planteada la paradoja, es hora de pensar en concreto la manera de reducir costos, tiempos y esfuerzos, sin que ello signifique una merma en la eficiencia de nuestros negocios.

 

Por Antonella Migliore (Mgter en Comercio Internacional. Abogada especialista en Derecho Aduanero)

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