Por orden de Cristina, dictan conciliación en la crisis desatada en el puerto Rosario
Luego de las instrucciones dadas por la presidenta Cristina Kirchner en Santa Fe, el Ministerio de Trabajo dictó anoche la conciliación obligatoria en el conflicto gremial que desde hace ocho días mantiene paralizado el puerto de Rosario.La medida regirá a partir de hoy, a las 12, y las partes -la CGT San Lorenzo y los empresarios- fueron citadas por la cartera laboral para una audiencia que se hará mañana.
El bloqueo a puertos y aceiteras del Gran Rosario generó una fuerte preocupación en el sector empresario. Antes del discurso de la Presidenta, que anunció la intervención del Gobierno en el conflicto, el titular de la Bolsa de Comercio de Rosario, Cristián Amuchástegui, había advertido que la protesta ocasionará “daños irreparables” al sector industrial. La entidad sindical reclama una equiparación salarial para empleados portuarios de 5000 pesos, como perciben los aceiteros, y según fuentes empresarias el conflicto generó pérdidas cercanas a los 60 millones de dólares.
Mediante telegramas, la Bolsa de Comercio había pedido formalmente a las autoridades nacionales y provinciales que arbitraran “medidas para lograr que las negociaciones entre las cámaras empresarias y los gremios se den en los ámbitos correspondientes, sin generar perjuicios a terceros ni al país en su conjunto”.
La protesta impide la libre circulación y exportación de los productos agroindustriales, como también la importación de insumos necesarios para la producción agrícola.
Amuchástegui pronosticó que a raíz del conflicto se deteriorará la imagen de la Argentina como país exportador, ya que de persistir el paro “se incumplirán contratos de venta de granos y subproductos”.
Actualmente hay unos 30 buques parados que no pueden realizar el trabajo de carga en los puertos. Según cálculos efectuados por la Cámara de Comercio e Industria de San Lorenzo, a los que tuvo acceso La Nacion, las empresas agroexportadoras pagan unos 40.000 dólares por día por cada buque y están a la espera de poder volver a la actividad.
Fuente: La Nación.
