La Aduana y un nuevo elogio a la contradicción y la incoherencia
Las economías regionales argentinas, en lugar de ser “fábricas que eviten la creación de villas miseria suburbanas”, como graficó un gremialista días atrás, atestiguan la desidia administrativa y el apego ciego, sordo y mudo a la burocracia del modelo que caracterizó a la última década.
Si alguna pyme soportó la política cambiaria y fiscal, sorteó la inflación de costos en dólares y se mantuvo razonablemente de pie, las zancadillas normativas se encargaron de voltearla cada vez que pudieron.
Negado como está el Gobierno a flexibilizar cualquier cosa, so pena de reconocer un error y volver sobre sus pasos, la facilitación del comercio exterior es la mayor de las entelequias vernáculas, y pasará a la historia como característica distintiva del Gobierno K.
Y no se trata sólo de tabicar y administrar las importaciones. Las exportaciones generadoras de divisas, aunque sean pocas, tampoco gozan de contemplaciones en el manual oficial de procedimientos.
Este es un ejemplo. Una empresa del interior (que pertenece a un sector que el Gobierno supo promover porque le agrega valor a los granos al convertirlos en proteína animal) cierra un contrato de exportación con un país vecino cuyo cliente se hace cargo del transporte desde la puerta de la fábrica.
Esta pyme tiene en trámite la habilitación de su planta para consolidar mercadería y concretar la exportación. No obstante, los tiempos comerciales obligan a realizar el embarque antes de que el trámite concluya.
La jurisdicción aduanera en la que se encuentra la empresa no tiene depósitos fiscales. Exportar, para esta pyme, significa despachar desde otra aduana. Pero el cliente, que paga el transporte, requiere que el trayecto se realice por determinado paso fronterizo.
El problema es que la Aduana obliga, desde hace un tiempo, a que las exportaciones se despachen desde las aduanas con competencia en el origen de la mercadería.
Limitado por las opciones comerciales, y por las disposiciones del organismo de control, la empresa exportadora solicita que se contemple, provisoriamente y con carácter de excepción, la posibilidad de documentar y exportar desde la planta.
La respuesta que recibió esta pyme, que genera empleo, agrega valor, aporta divisas y es ejemplo del modelo de matriz diversificada con inclusión social fue un elogio a la más pura contradicción e incoherencia: “No”.
Fuente: La Nación
