
La agenda que viene: los desafíos clave en la segunda mitad del mandato
Comenzó un nuevo año y la segunda mitad del mandato del Presidente Milei. Es un momento por demás oportuno para establecer una agenda, una hoja de ruta de los asuntos que esta gestión deberá atender más temprano que tarde, porque también empezó la cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales de 2027.
El 2025 cerró con envión político debido al apoyo cosechado en las urnas que le permitieron tejer acuerdos con algunos gobernadores y le dieron apoyo en las Cámaras. No es menor empezar con el tema político porque de allí en más será menos dificultoso avanzar con la agenda pendiente que se avizora espinosa, pero necesaria al fin. Cada quien, desde su lugar, puede hacer un ordenamiento diferente según cuál de los temas le resulte más urgente, pero pareciera haber consenso en que la enumeración debería incluir:
1) Estabilización monetaria: en los últimos meses, la liquidez en pesos, el nivel de tasas y la caída en la oferta de préstamos han coartado la actividad comercial. Una errática política de encajes administrada por el Banco Central provocó que la plaza se secara de circulante, y mientras los plazos fijos pagan tasas reales negativas, los préstamos mantienen costos financieros superiores al 100%. Los bancos restringieron la oferta de financiamiento y no hubo reactivación del consumo ni de la actividad. Primera tarea pendiente.
2) Engrosar las reservas: el Banco Central anudó cinco días consecutivos de compras netas de dólares en el mercado, tal como había anticipado que lo haría en la última semana de diciembre, respondiendo al pedido del FMI, de grandes bancos extranjeros y conforme venían reclamando los analistas de mercado que nunca dudaron de la intención de honrar la deuda, pero exigían mostrar fondos líquidos suficientes en las arcas de la autoridad monetaria.
Es un objetivo importantísimo para cumplir, que probablemente llevará todo el año 2026, siempre que no deba abastecer, al mismo tiempo, una demanda cebada. El agro parecería perfilar un muy buen año, similar al 2025, pero con retenciones en niveles inferiores y probablemente con más bajas por venir.
El sector energético parecía que comenzaría a clasificar dentro de los primeros puestos en el ranking de proveedores de divisas al país, pero justo por estos días el precio del petróleo ha estado tambaleante luego de la intervención norteamericana en Venezuela, por lo que las proyecciones ahora tienen un margen de error mayor.
La Ley de Inocencia Fiscal deberá fortalecerse con más especificaciones, porque los argentinos ya hemos sido timados anteriormente y desconfiamos de una Agencia de Recaudación que no “arranque” una supervisión suponiéndonos evasores.
Finalmente, y luego de conseguir los fondos para el vencimiento de los bonos de esta semana, el mercado estará atento a la evolución del riesgo país que podría volver tentadora la idea de emitir bonos en el mercado financiero internacional que sería la manera más rápida de recomponer reservas, a pesar de que el Ministro Caputo haya desestimado por ahora la idea.
3) Modernización Laboral y Reforma Impositiva: la primera será el tema de debate apenas arranque el próximo mes. La impositiva seguramente pasará para el próximo año, aunque no se descarta que se anuncien algunas rebajas y modificaciones puntuales que vayan dando alivio a algunos sectores. Estas reformas son urgentes, necesarias, pero también son dificultosas, porque en la primera sobran posiciones opuestas en sectores fuertes de la sociedad y es aquí donde se medirá la fortaleza política del Gobierno y el verdadero apoyo que consiga de los gobernadores. Para la segunda reforma hay un limitante que es, precisamente, la mismísima caja del Gobierno. Si pretende defender el superávit fiscal deberá afinar el lápiz antes de redactar el proyecto, porque el margen de recortes de gastos es muy limitado y la recaudación ya mostró sensible baja –en términos reales– en los últimos meses de 2025.
Hace apenas diez días comenzó el 2026 pero el nuevo mapa geopolítico que se está trazando a nivel mundial, las consecuencias que traerá en términos del valor del dólar, el precio de los commodities, la aversión o apetito al riesgo que dispare, la posición en la que quede Argentina en el mapa político, comercial y estratégico serán, sin dudas, condicionantes fuertes para que esta agenda, ya de por sí desafiante, se vuelva asequible. Stay tuned!

