La malaria de los despachantes y el control aduanero en los aeropuertos

“El comercio exterior está listo”, señaló días atrás un despachante, durante un crudo análisis de la realidad del sector: “Estamos operando al 30% de lo que hacíamos el año pasado”.

El Centro Despachantes de Aduana dio cuenta de que en los últimos dos meses al menos unos 400 socios se dieron de baja. Coincidió con el aumento de la cuota social, que pasó de 100 a 200 pesos por mes. “No hay quejas. Sólo piden la baja, y eso que pusimos la cuota de ingreso en 10.000 pesos, que saben que tendrán que pagar si quieren volver. No hay trabajo. Se juntan dos o tres en una oficina y comparten el cadete”, destacó un miembro de la comisión directiva de la institución.

Por si fuera poco, la malaria obligó a maniobras fraudulentas. “Hubo despachantes que pidieron el 10% por conseguir una DJAI, y después encima se quedaban con la plata del importador”, señalaron fuentes de AFIP.

Las denuncias por irregularidades que el ente recaudador y de control elevó a la Justicia no sólo repercute en los privados denunciados, sino también lleva implícita la sospecha de fraudes en el origen de los permisos (la Secretaría de Comercio) y en los giros autorizados del Banco Central para los pagos. Sigue la fuente oficial: “Encontramos casos de cuatriciclos por un valor de 600.000 pesos que conseguían la DJAI rápidamente. O de perfumes, que en 24 horas tenía el permiso, mientras empresas que importan los insumos para medicamentos tienen 40 días de demoras”, amplió.

En la Aduana, el clima no es mucho mejor. Sienten, además, que están en el ojo del huracán porque los responsabilizan por las demoras. Y el malestar es interno también. La Aduana es uno de los pocos organismos del Estado que se mantuvo impermeable a la ola camporista. ¿Será por eso que Economía les niega el aumento pactado del 35%, que llevó al sindicato a parar, de nuevo, esta semana?

Con la única explicación de exprimir el control recaudatorio al máximo, la AFIP instrumentaría una serie de medidas en los aeropuertos internacionales: el escaneo de equipajes se realizará afuera, antes de que los retire el propietario, para despersonalizar los controles (cuando se descubre algo, se le asigna un chip que avisa luego en el escáner de salida); se les pedirá las líneas aéreas que informen sobre los pasajeros frecuentes, con cuántos kilos salen y con cuántos vuelven, y el free shop también deberá informar online los consumos de cada pasajero.

Controles y recaudación de guerrilla.

Fuente: La Nación.

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