Querer es poder

Pensar que uno puede hacer algo es el resultado de sumar entusiasmo, autoestima y deseo de superación.

En no pocas oportunidades me pregunto que distingue a las personas exitosas de las que piensan que no los son, que diferencia a las empresas líderes de las que no pueden despegar y profundizando aún más el tema también me cuestiono que caracteriza a los países desarrollados desigualándolos de aquellos menos afortunados.

Enseguida me tiento a simplificar y concluir que se trata de la edad o antigüedad, el tamaño y los recursos que se posee.

Pero estas conclusiones no pueden sustentarse al verificar que la edad no es determinante ya hay que países milenarios y pobres, y otros jóvenes prósperos y desarrollados. Tampoco el tamaño ni los recursos propios ya que hay países asiáticos pequeños, sin recursos naturales pero líderes en tecnología y vanguardistas en la industria automotriz, u otro país pequeño de Europa líder en la sofisticada industria de los relojes y la producción de chocolate, aún sin poseer cacao entre sus recursos naturales.

Entonces, ¿qué determina las posibilidades de éxito o de fracaso en los individuos, las empresas y los países?

Respuesta: la actitud de las personas.

El título nos muestra una doble posibilidad que el ser humano posee, ambas vinculadas con querer, con anhelar, con desear. Una nos invita a interpretar que querer es poder, como sinónimo de fuerza, de potencia, de brío, ese poder que hace que proyectos y transformaciones que parecían imposibles se lleven a cabo, esa es la primer posibilidad vinculando el poder con la energía. La segunda explicación relaciona el poder con la capacidad innata de toda persona y su vínculo con la autoestima que nos lleva a decir: yo puedo, yo soy capaz, yo soy idóneo para esta tarea.

Pensar que puedo es el resultado de sumar entusiasmo, autoestima y deseo de superación.

Entusiasmo, ¿donde están mis sueños de juventud? Cambiar el “ser para hacer” por el “hacer para ser”, nadie nació siendo poeta, primero escribió poesías, luego fue poeta, nadie nació científico, primero estudió luego lo fue; y recordemos, cuando alguien nos diga que algo es muy difícil o imposible, que a Messi cuando niño le dijeron que no tenía futuro en el fútbol por ser muy bajito.

Autoestima, fuerza interior que permite superarnos, que hace que me conozca, que me acepte, me quiera y desee superarme, que no culpe ni responsabilice a los demás por lo que yo debo hacerme cargo, y que fundamentalmente me pregunte ¿por qué yo no?

Finalmente el deseo de superación, como el título menciona, cuando deseo puedo,  recordemos que Napoleón fue emperador de Francia y nació en un hogar muy pobre, y Ginobili, el doctor Favaloro y la Madre Teresa , todos seres excepcionales, han tenido también obstáculos, pero su deseo de superación siempre pudo más.

Querer es poder.

¿Queremos?

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus (1 )