Sorpresa y sospechas por la denuncia al titular de la Aduana

El Gobierno duda de los audios, pero dice que no le quedó alternativa.

La sorpresa inicial se transformó en un temblor que atravesó a toda la estructura del Gobierno. Es que Mauricio Macri no tuvo alternativa. El mensaje que emanó con fuerza del poder es que la sola sospecha de que un integrante de su administración está involucrado en un acto de corrupción es suficiente razón para desplazarlo de su cargo.

La salida del titular de la Dirección General de Aduanas (DGA), Juan José Gómez Centurión, por sospechas de corrupción fue la prueba del camino que eligió el Presidente contra este tipo de delitos.

“El apartamiento es preventivo para que se investigue la denuncia. No es una condena. Si se prueba que no tiene nada que ver, volverá al cargo”, dijo a LA NACION el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Desde la Casa Rosada aseguraron que Macri tiene “las mejores referencias” de Gómez Centurión, pero anticiparon que no habrá excepciones. Incluso, según confiaron fuentes cercanas al mandatario, “las cintas son ilegales y están editadas”. Y agregaron: “No podíamos no hacer nada. La otra opción era hacer lo que hacía el kirchnerismo. Gómez Centurión no es [José] López, Aníbal [Fernández] o [Julio] De Vido”.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, radicó una denuncia penal sobre la base de grabaciones que recibió de manera anónima, que deberá investigar el juzgado federal a cargo de Marcelo Martínez de Giorgi.

Un interrogante circuló por los pasillos más altos del Poder Ejecutivo. “¿Qué hubiera pasado si la noticia se filtraba a los medios de comunicación y nosotros pisábamos la denuncia? Si nos llegó de esta forma [anónima], quiere decir que otra la gente la tiene”, razonó un integrante del gabinete.

El camino que tomó el gobierno nacional es el de ser “implacable” con los hechos de corrupción. “Esta decisión va en el sentido de la ejemplaridad. Los ejemplos vienen de arriba. Cuando hay alguna duda de cómo nos manejamos, el Presidente nos deja de lado de la función pública y nos somete a la Justicia”, dijo el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en declaraciones a Radio Continental.

La sospecha del Gobierno es que las grabaciones las habrían realizado “enemigos de adentro”. Para Gómez Centurión, en cambio, no hay dudas: “Es una opereta de algún viejo equipo de la ex SIDE. Es un mensaje de la mafia para intimidar a los funcionarios”.

Comunicación con Macri

Aún conmocionado y dolido por el escándalo, Gómez Centurión confirmó a LA NACION que ayer habló telefónicamente con Macri y dijo que se siente respaldado. “Mi abogado es Alejandro Pérez Chada, que es abogado de Mauricio, así que ahí tenés un gesto suyo. Si estuviera en la posición del Presidente, haría lo mismo. Que resuelva la Justicia y luego si se demuestra que es una opereta, volveré”, sostuvo Gómez Centurión, mayor retirado del Ejército, veterano de Malvinas y ex carapintada.

Su desplazamiento se basó en las sospechas de supuestos pedidos de sobornos para autorizar la importación de contenedores, de los que incluso habría grabaciones en las que aparecería la voz de Gómez Centurión y la de un estrecho colaborador suyo. Parte de estos audios empezaron a circular por los medios.

“Durante estos meses acumulamos enemigos, en particular en cuatro sectores: depósitos fiscales [se refirió a los piratas que merodean alrededor de ese negocio], Ezeiza [por las objeciones al negocio puerta a puerta], los responsables de las DJAI truchas por US$ 14.000 que denunciamos esta semana y la «causa Paolantonio», que es algo enorme”, relató Gómez Centurión.

Autor: Hugo Alconada Mon, Santiago Dapelo
Fuente: lanacion.com.ar

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