Afirman que lo peor de la crisis ya pasó, incluso para Latinoamérica

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, aseguró que lo peor de la crisis financiera global podría haber pasado, aunque advirtió que lograr el objetivo de ganancias de la compañía será más complicado este año que el anterior.

Botín señaló que el banco está ajustándose a sus previsiones de alcanzar una ganancia neta de 8.880 millones de euros en 2009, como el año anterior, aunque advirtió de que lograr este objetivo de ganancias sería “aún más complicado” que el año anterior.

“Probablemente hemos visto lo peor de esta crisis”, dijo Botín a los accionistas en la junta general que celebra el grupo en Santander. Botín reiteró que el banco mantendrá un pay out -porcentaje de ganacias destinado a dividendos- del 50% en efectivo.

Dijo que las tensiones han disminuido de forma significativa en el mercado interbancario, gracias a la mejora de la liquidez y a la recapitalización del sistema financiero. Al mismo tiempo, dijo que las condiciones económicas parece que han mejorado en EE.UU. y en algunos países de Asia y América Latina, aunque Europa va con retardo y las previsiones para España siguen siendo malas.

La entidad, no obstante, tendrá un comportamiento superior al del sector en su mercado interno, y el consejero delegado Alfredo Sáenz dijo que el banco espera que la tasa de mora se sitúe en el 3,5% de su cartera de créditos españoles, frente a la previsión anterior del 4,5%.

Santander, el mayor banco de Europa por capitalización bursátil, considera que las recientes adquisiciones en Brasil, Reino Unido y EEUU pueden compensar unos menores beneficios en España y en ciertas partes de América Latina. Para el año que viene el banco tiene previsto integrar Abbey y otras dos entidades que compró el año pasado, cambiando su nombre al de Santander. En Brasil, la integración de Banco Real en Santander Brasil está siendo mejor de lo previsto, indicó Botín.

Poco afectado por la crisis financiera global, el poderoso banco comercial se aprovechó el año pasado de la debilidad de otros rivales para hacerse con activos a precios de saldo, con lo que amplió su presencia en Europa y América.

En la actualidad tiene 14.000 oficinas y emplea a 180.000 personas. Tiene un balance creciente de 1,23 billones de euros y ha sugerido que no hará más compras. “No tenemos absolutamente ninguna necesidad de incrementar nuestros resultados”, señaló Botín.

Cuando fue preguntado por un accionista sobre sus planes para el recién adquirido Sovereign, Botín dejó claro que Santander no comprará otro banco estadounidense.

Por contra, dijo, el banco aspira a hacer lo mismo que hizo con la británica Abbey con la entidad de Filadelfia. Santander ha convertido Abbey en una de sus filiales con mejor rendimiento tras recortar miles de empleos e integrar su propia plataforma tecnológica.

Hasta el año pasado, cuatro años después de la compra del banco, Santander no realizó otras dos adquisiciones: Alliance & Leicester y parte de Bradford & Bingley.

“Santander está saliendo de esta crisis claramente reforzado”, señaló Botín.

Botín, de 74 años, ha dirigido Santander desde que sucedió a su padre en 1986.

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