Unos venden mucho, otros muy poco
Sólo el sector automotriz y la maquinaria agrícola avanzan sin problemas en sus planes exportadores. La industria alimenticia, en cambio, enfrenta trabas y reacciones de los operadores internacionales que afectan sus proyectos en los mercados externos.
Pese a la caída de la competitividad de los productos argentinos, la industria cordobesa todavía mantiene buenas condiciones para mantenerse en los mercados internacionales.
Las exportaciones argentinas aumentaron 17 por ciento en relación al primer semestre de 2009. Sin embargo, este contexto favorable no puede ser aprovechado por todos los sectores de la producción y es notable el desbalance que muestran industrias como la metalmecánica, cuyas exportaciones crecen a ritmo frenético, frente a otros sectores como la industria alimenticia, que encuentra trabas y problemas a la hora de salir a mercados internacionales.
Así lo destacaron los industriales cordobeses que se reunieron en el Tercer Coloquio Industrial, realizado en Córdoba en los primeros días de agosto.
“El sector externo sigue siendo muy favorable para la recuperación de la actividad económica. El sector alimenticio, por ejemplo, tiene una buena perspectiva en relación a la demanda del mercado internacional, pero tiene restricciones a las exportaciones por las que se pierden posiciones en mercados donde antes éramos competitivos. Teniendo en cuenta las señales actuales, da la impresión de que no habrá cambios en la administración del comercio exterior”, explica Dante Sica, director de la consultora Abeceb.com.
Paralelamente, advierte, sectores como automotriz y siderurgia tienen una buena performance de exportaciones. Sin embargo, “los problemas de reestructuración interna (la mayoría está llegando al máximo de su capacidad instalada) pueden afectar las exportaciones”, resalta.
Automóviles, a toda velocidad
Con una proyección de crecimiento de seis por ciento para este año, Brasil ha sido la locomotora que puso en movimiento a la industria automotriz argentina.
En los primeros siete meses del año, la exportación de automóviles aumentó 54 por ciento para llegar a un total de 224 mil unidades. Casi 90 por ciento de los envíos se destinan al mercado brasileño, donde en la actualidad uno de cada 10 vehículos cero kilómetro que se venden es argentino.
Una de las empresas que está acompañando este proceso es la planta de Fiat Argentina en Ferreyra, que ya analiza incorporar un segundo turno de trabajo a partir de marzo del año próximo, según lo adelantó su presidente Cristiano Rattazzi.
“Fiat exporta a Brasil 85 por ciento de su producción, donde es líder en ventas Aún con la decisión del gobierno de Brasil de enfriar la economía, la demanda sigue siendo fuerte. Es un mercado de tres millones de automóviles”, explica el empresario.
Los fabricantes de maquinaria agrícola, duramente castigados entre 2008 y 2009 por la pelea entre el campo y el Gobierno y por la crisis internacional, también están recuperando posiciones en los mercados mundiales.
“El año no es excelente, pero es bueno. Las ventas mejoraron; después de una caída de 50 por ciento en 2009, por ejemplo en pulverizadores la actividad repuntó pero todavía está entre 10 a 20 por ciento por debajo de 2008”, explica Luis Dadomo, titular de Metalfor.
El fabricante de pulverizadoras y máquinas de cosecha tiene una planta en Brasil que le ha permitido sostener el nivel de actividad. “Metalfor está allí desde 1998, los productos están consolidados en un mercado que viene en crecimiento. Mientras que en Argentina colocamos 500 pulverizadoras por año, en Brasil se venden 120”, destaca.
Metalfor exporta 15 por ciento de su producción, además de Brasil, a destinos como Rusia, Kazajstán y Sudáfrica. Por estos días, la firma inició negociaciones para abrir exportaciones en Estados Unidos y Australia, donde en las próximas semanas sellará alianzas con distribuidores locales.
“Por poco que se pueda enviar, son operaciones que permiten sostener los altibajos del mercado local por los problemas políticos”, señala el empresario.
Alimentos, con el freno pisado
La situación de los exportadores de alimentos es completamente diferente al buen momento que pasa la metalmecánica. El sector está sufriendo las implicancias de las políticas proteccionistas del Gobierno nacional -lo que provocó entrar en conflicto con China, Brasil y la Unión Europea, que concentran 52 por ciento del comercio exterior argentino- que profundizaron algunos de los problemas registrados en la producción local.
El caso “insignia” es el de la industria cárnica. Con una producción que en junio se ubicó 26 por ciento por debajo del mismo mes del año pasado, la exportación cerró un segundo semestre con una caída de 64 por ciento en relación al mismo período de 2009, fruto de la escasez de oferta y las restricciones oficiales, según datos de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra).
Al respecto, la entidad explica que en el primer semestre, las exportaciones de cortes congelados y frescos extra Hilton retrocedieron 48,8 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado. Por su parte, los cortes Hilton descendieron 26,6 por ciento anual. En el caso de las carnes procesadas, el volumen resultó 17,8 por ciento inferior al del primer semestre de 2009. Incluso las menudencias y vísceras acumularon una retracción de 22,7 por ciento interanual en la primera parte del año.
La exportación de lácteos también sufrió un leve golpe. Ércole Felippa, titular de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) y presidente de la cooperativa Manfrey explica que en el primer semestre la caída del 12 por ciento en la producción provocó la baja en torno al 15 por ciento en la exportación.
A esto se suma que para los industriales, el precio actual en el mercado internacional (entre 3.000 y 3.200 dólares la tonelada de leche en polvo) no resulta de lo más atrayente y muestra demasiada volatilidad, por lo que prefieren atender el consumo interno.
“Hay muchos problemas con la exportación, sobre todo por los errores que se cometieron con la limitación de importación de alimentos, cuando en realidad el país importa cinco por ciento del total que exporta en este rubro. La decisión del Gobierno argentino fue desafortunada. La reacción de China y Brasil no se hicieron esperar, hay que ser muy cautos a la hora de tomar estas medidas”, advierte Felippa.
Commodities, mejor pero no tanto
En cuanto a la exportación de commodities y productos agrícolas, el panorama del primer semestre fue mejor aunque no todo lo bueno que originalmente se proyectaba.
“El incumplimiento de la Cuota Hilton implicará 8.000 toneladas menos de la meta fijada para 2009-2010. En el complejo oleaginoso, se registraran bajas de 13 a 14 por ciento en subproductos como el aceite de soja por el freno en las compras de China, que se complementa con la suba de más del 40 por ciento en la venta del poroto de soja”, explica el economista Jorge Ingaramo.
Para el asesor en temas agropecuarios, los términos de intercambio del sector avanzaron recién en los últimos 40 días con la devaluación del dólar. “Los precios de las exportaciones argentinas van a mejorar a partir de ahora. Están aumentando los aceites y las proteínas. Resta saber qué pasará con China, un conflicto muy complicado; primero porque Argentina aplica restricciones comerciales y ellos pueden comprar en otro país; segundo porque la industria china tiene una protección arancelaria de 10 por ciento al aceite de soja y la argentina de tres por ciento, lo que le da margen a su industria para crecer. De esta manera, el gigante asiático pueda comprar cada vez más grano y menos aceite. Además, India compra aceite a 50 dólares menos que China y tiene un desarrollo menor, sustituye parcialmente el consumo chino”, explica.
El trigo, por su parte, tampoco tiene un horizonte demasiado positivo. Este año se sembraron 3,4 millones de hectáreas, 700 mil menos de lo planeado originalmente, lo que según Ingaramo pondrá en alerta a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). “Hasta que el Gobierno no vea en diciembre que la producción llegó a las 9 millones de toneladas, no va a habilitar las exportaciones, va a ‘pisar’ los ROE (Registros de Operaciones de Exportación) y eso creará problemas en el sector. De todas maneras, el precio crece más de 25 por ciento por el fracaso de las cosechas de Ucrania, Rusia y Canadá gracias a la sequía”, advierte.
No debería suceder lo mismo con el maíz, que ha logrado una producción de 21,5 millones de toneladas, el triple del volumen que necesita el consumo interno.
“En general, el valor de todos los commodities, incluyendo el petróleo, vienen en aumento; el problema es que hay rubros donde Argentina tiene menos producción de la esperada”, asegura.
