
El espejo roto de la economía
Una semana más de volatilidad. Una semana menos hasta las elecciones. Las visiones corresponden al mercado y al Gobierno, en ese orden. Puertas adentro, el Gobierno cosecha reveses políticos, denuncias, desconfianza y menos simpatía del electorado, a tenor de lo relevado por la Universidad Torcuato Di Tella en su índice de Confianza.
Puertas afuera, el presidente Milei ha logrado el reconocimiento de encumbradas figuras en distintos puntos del globo, apoyo político del mismísimo Donald Trump, apoyo financiero del Tesoro de EE.UU. (aunque faltan detalles) y, hace unas horas, el FMI nombró al ex mano derecha de Scott Bessent como subdirector gerente, el segundo cargo más importante del organismo.
Es más, en la causa judicial apelada por Argentina respecto al caso YPF en corte internacional, sumó 12 apoyos internacionales históricos, entre los que destacan EE.UU., Israel, Francia, Italia, e incluso asociaciones y cámaras americanas. Importantísimo respaldo resultante de la política exterior de esta gestión que se contrapone al cada vez menor apoyo del mercado financiero interno y de los votantes.
¿Quién se equivoca? Tal vez nadie. Desde afuera ven los grandes números y gestos. Cuentas nacionales, declaraciones, y una línea ideológica que se presenta como libertaria y pro mercado. Desde adentro, los ciudadanos damos por sentado que la inflación ya no es un flagelo, que es normal transitar en calles liberadas de piquetes y que ya no nos sorprenden paros sindicales que nos dejan a pie; pero ahora reclamamos reactivación, mejores sueldos y menos incertidumbre.
Hasta acá el precio del ajuste nos parecía razonable, ahora nos ha empezado a pesar. El mismo país, distintas visiones. Pero a pesar de la buena imagen internacional, quienes votamos y deberíamos apoyar el proyecto y la política somos quienes vivimos fronteras adentro. Ahí la abismal diferencia.
Desde hace semanas incluso para quienes vivimos en Argentina se han divididos los horizontes. Para el Gobierno, claramente se le fue corriendo el arco desde el 7 de septiembre al 26 de octubre. Cada decisión diaria se toma en pos de esa fecha. Para el mercado, primero el horizonte fueron los vencimientos de deuda y la capacidad de hacerles frente (porque confían en la posición pro mercado, pero piden ver los verdes guardados); y ha ido moviéndose conforme aparecen apoyos pero faltan detalles y sobre todo, el dinero contante y sonante.
Hoy ese horizonte se mueve día a día mientras se conocen las intervenciones del tesoro y el BCRA en el mercado cambiario, las reuniones de Caputo en Washington y el 14O, cuando Milei visite la Casa Blanca. Y por supuesto, el 26O, que disparará –probablemente– la FASE 4 del actual plan de estabilización o Fase 1 de un nuevo plan. He ahí la gran incógnita.
Para el resto de los argentinos, el horizonte y las variables seguidas de cerca dependen de la actividad: el asalariado vive pensando en llegar a fin de mes y sigue los precios, el emprendedor y los empresarios –en su mayoría– probablemente estén paralizando decisiones a la espera de una reactivación que no se sabe cuándo llegará y de mejores condiciones crediticias.
Los productores agrícolas son, probablemente, quienes tienen un horizonte más o menos marcado por las fechas de la siembra, cosecha, lluvias, etc. Pero no manejan políticas de retenciones, más bien deben amoldarse a ellas. Los comerciantes definitivamente esperan mejores sueldos que permitan reactivar la demanda.
En fin, son semanas de tensa espera. Aunque todos aguardamos señales diferentes hay algo en lo que seguramente hay coincidencia: es imperioso cuidar lo conseguido, pero empezar a tener certezas. Stay tuned!

