
Venezuela y Argentina: mucho eco político con peso económico marginal
Cada vez que Venezuela vuelve a ocupar titulares, en la Argentina reaparece una pregunta recurrente: ¿qué impacto real puede tener su devenir político y económico sobre nuestro país? La respuesta, aunque incómoda para algunos relatos, es bastante clara. En términos económicos, Venezuela tiene hoy una relevancia marginal.
Históricamente, Caracas estuvo fuera del radar de la política y de la economía argentina. Salvo hitos simbólicos –como la cumbre entre San Martín y Bolívar– o episodios humanitarios, como la acogida de exiliados argentinos durante la dictadura de Videla, la relación bilateral nunca fue estructural. Recién volvió al centro de la escena con el alineamiento político impulsado por los Kirchner junto a Hugo Chávez, Lula, Evo Morales y Rafael Correa, en tiempos del recordado “No al ALCA” de Mar del Plata.
Ese posicionamiento ideológico derivó en intentos de negocios cruzados que, vistos a la distancia, funcionaron como anabólicos artificiales. La presencia de PDVSA en la Argentina nunca escaló ni dejó huella. El envío de alimentos por parte de Sancor terminó mal cobrado y profundizó la crisis de la cooperativa. Más grotesco aún fue el operativo de casi 900 vacas lecheras enviadas a Venezuela, comandado por Guillermo Moreno con la colaboración del cordobés Ider Peretti, a quien Cartez calificó como un “personaje nefasto”. Los animales, lejos de impulsar producción, terminaron siendo faenados para contener la hambruna venezolana. Pauny, por su parte, intentó montar una planta de ensamblaje que no prosperó. En lo económico, no hubo mucho más.
El diagnóstico actual es compartido por analistas locales e internacionales. Venezuela perdió peso específico en el tablero económico y financiero global. Su fragilidad macroeconómica redujo drásticamente su capacidad de importar y de cumplir compromisos comerciales.
Desde la óptica de los mercados, el impacto sobre la Argentina sería limitado. Milei hoy está alineado con Estados Unidos, inmerso en un ciclo de inversiones energéticas liderado por Vaca Muerta y evaluado bajo parámetros distintos por las calificadoras de riesgo. Puede haber, algún efecto táctico en activos financieros por movimientos de traders que operan bonos argentinos y venezolanos en simultáneo. Pero eso pertenece al mundo de las pantallas, no al de la economía real.
Venezuela sigue siendo un tema político cargado de historia y simbolismo. Pero para la Argentina de hoy, su peso económico es, claramente, cosa del pasado.

