Brasil decide, entre otras cosas, cómo afecta a la economía argentina

Brasil decide, entre otras cosas, cómo afecta a la economía argentina

El economista Marcelo Capello, presidente del IERAL – Fundación Mediterránea y columnista de CONTAINER televisión, reflexiona sobre la incidencia que la elección en Brasil puede tener para la Argentina.

La elección presidencial en Brasil resulta importante por la forma en que podría impactar sobre la economía argentina, siendo ambos países las mayores economías de Sudamérica e
importantes socios comerciales.

Son dos países que crecieron mucho cuando el contexto internacional resultó favorable a Latinoamérica en buena parte de la década pasada, pero dado que ninguno de ellos realizó reformas estructurales en ese período de gran bonanza, para afrontar posteriores
años menos afortunados, sus economías se estancaron y cayeron durante buena parte de la década actual.

La diferencia es que desde 2011 la economía de Argentina sube los años impares y cae los pares, mientras Brasil creció poco durante varios años, hasta que pasó por una profunda recesión en 2015-2016, con una caída acumulada del PIB superior
al 7% en ese lapso. En 2017 Brasil mostró una leve mejora del 1%, y en 2018 no crecería mucho más que eso.

Ambos países muestran, por lejos, la mayor presión tributaria de Latinoamérica, y también
voluminosos niveles de gasto público, que los llevaron a déficits financieros cercanos al
7% del PIB el año pasado. También presentan pesadas deudas públicas, aunque en Brasil
la mayor parte es deuda interna, además del hecho que dicho país cuenta con reservas
en su banco central muy superiores a las de Argentina.

Otra clara similitud es que los dos países se hallan involucrados en procesos judiciales en
que se investiga y condenan graves hechos de corrupción ocurridos en los últimos años,
en que se hallan involucrados políticos y empresarios.

Una diferencia importante radica en que el Lava Jato de Brasil lleva más años e involucra a políticos de varios partidos
(aunque afecta más al Partido de los Trabajadores, PT), mientras las causas de Argentina
(Cuadernos y otras investigaciones en curso) son más recientes, e involucran
especialmente a políticos y funcionarios de los gobiernos que administraron el país entre
2003 y 2015.

Las vías por las cuales el proceso político de Brasil puede repercutir sobre la economía
argentina son básicamente las siguientes:

‐ Vía comercial: Brasil es el principal cliente para Argentina, y Argentina el tercer
cliente para Brasil. Además, Brasil compra a Argentina principalmente
Manufacturas de Origen Industrial (MOI), en especial automóviles y autopartes,
de modo que la recuperación de la demanda del vecino país repercute rápido
sobre ventas argentinas de alto valor agregado, así como sobre algunos productos
regionales como Frutas, Aceitunas, Aceite de Oliva, etc. De hecho, ante el mayor
tipo de cambio y recesión argentina que se observa desde el pasado abril, en los
últimos meses de 2018 ya se observa una mejoría del saldo del comercio con
Brasil.

‐ Integración regional: No sólo por formar parte, junto a otros países, del
Mercosur, un proceso integrador que avanza poco (o quizá directamente
retrocede) en los últimos 15 años, sino también para visualizar las decisiones
políticas que se toman en ambos países respecto a otros procesos de integración,
en forma conjunta o individual, entre los que se destaca el proceso de
negociación entre Mercosur y la Unión Europea (UE)

‐ Repercusión económica de los procesos políticos y judiciales: Es probable
que en Argentina se observe con atención el resultado que obtenga el PT en las
elecciones de Brasil, porque podría ser tomado como referencia de lo que pueda
pasar con el sector político que gobernó en Argentina hasta 2015, y por esa vía afectar la evolución de la economía local, antes de las elecciones de 2019, a partir
del curso que tomen las inversiones reales y financieras en el país.

¿Cuáles son las características de los candidatos que disputarán el ballotage?

Jair Bolsonaro, con su perfil de derecha y reaccionario, se ha beneficiado del
hartazgo existente en la población hacia la corrupción, con su consecuente
desconfianza generalizada hacia la clase política tradicional de Brasil. También se
ha beneficiado con el aumento observado en los índices de inseguridad en Brasil,
que llevan a que una porción de la ciudadanía reclame por mayor acción al
respecto.

En materia económica, si bien resulta en gran medida una incógnita, se
-estima que podría continuar en la línea de reformas ya realizadas por el actual
presidente Michel Temer (contención del gasto público, reforma laboral), así como
finalmente emprender una reforma del costoso sistema de pensiones brasileño.

Su perfil nacionalista arroja dudas respecto a la forma en que conducirá los
procesos de integración regional de Brasil. Existen dudas, también, respecto a
cómo logrará el ex capitán del ejército y diputado por siete períodos, para lograr
aprobar sus propuestas de reformas en el Congreso.

Fernando Haddad, estudió economía y filosofía, y cuenta con mayor experiencia
ejecutiva, dado que fue alcalde de San Pablo y ministro de educación del gobierno
del PT. Plantea revertir la reforma laboral y el proyecto de privatizaciones, y no
avanzar con la reforma previsional. Promete subir impuestos a la porción de la
población de mayores ingresos.

Dos secuencias para Argentina

1) Percepción inicial de los mercados ante los resultados de la
primera vuelta y ante las primeras encuestas sobre los posibles resultados de la
segunda vuelta de la elección;

2) Reacción de los mercados y las economías de ambos países ante la implementación efectiva de la política económica de quien
resulte finalmente electo. En la percepción inicial para los mercados, cuenta con
ventajas Bolsonaro. El segundo impacto, el que surgirá ante el rumbo efectivo que
tome la política económica una vez que el nuevo presidente asuma, resulta
claramente una incógnita, sobre cual será la verdadera política económica de
Bolsonaro o Haddad.

Ante el ballotage, quizá los candidatos deban ser más precisos en sus propuestas,
aunque también es muy probable que se vuelvan más populistas en sus
promesas, para atraer al votante mediano, y eso condicione la política económica
de quien finalmente se imponga en el proceso electoral. No obstante, el hecho
que Bolsonaro necesita sólo 4 puntos adicionales a los que obtuvo en primera
vuelta, para ganar el ballotage, podría morigerar el tono de sus promesas de
campaña. Mucho dependerá de los números que surjan de las primeras
encuestas.

 

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